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Objetivo

La nutrición implica diversas reacciones químicas y procesos fisiológicos que transforman los alimentos en tejidos corporales y actividad. Comprende la ingestión, digestión y absorción de los diferentes nutrientes, su transporte hacia toda las células del cuerpo, así como la eliminación de elementos no utilizables y productos de desecho del metabolismo. El objetivo de la nutrición es proveer de todos los nutrientes esenciales en las cantidades adecuadas y en las óptimas proporciones



Los animales como productores de alimentos para la humanidad.

La eficiencia de los animales como fabricantes de alimentos varía ampliamente pues depende de sus habilidades genéticas, de la nutrición apropiada y del manejo, entre otros factores. Los animales contribuyen grandemente como proveedores de alimentos para el hombre, mediante la transformación de productos con escaso o nulo valor alimentario en productos muy nutritivos para el hombre. Los animales producen carne y leche en lugares que son muy secos o pobres para poder ser cultivados.
La dieta de mayor éxito para el hombre, en términos de una nutrición óptima, es aquella que contiene productos de origen animal.



Factores que afectan la digestibilidad.

Conforme la planta madura, aumenta el contenido de la pared celular se reduce y la planta se vuelve menos digestible.
La digestibilidad puede ser limitada por falta de tiempo para realizar la acción digestiva completa en sustancias que son de lenta digestión, o bien por falta de absorción completa. Por otro lado, el alimento puede transitar tan lentamente por los intestinos que se ve sujeto a fermentaciones excesivas que se desperdician.
Cuando se reduce la ingestión de alimento por debajo del nivel de mantenimiento, los animales tienden a ser más eficientes en la digestión de alimentos y en el aprovechamiento de nutrientes.
Hasta la tercera semana de vida, el conejo se alimenta únicamente de la leche materna, que suele tomar una sola vez al día. A partir de esta edad, el animal comienza a ingerir alimentos sólidos y a beber agua.
El conejo prefiere comer durante la noche, aunque en las explotaciones se observa una continuidad alimentaria durante todo el día. La cantidad de alimento ingerido está en función del agua y de la composición del alimento, principalmente, aunque debemos observar un mayor consumo en invierno y un menor consumo en verano.



Consumo medio diario

Hembra gestante y macho reproductor:  140 / 160 g
Hembra lactante / gestante:  330 / 380 g
Gazapo en el engorde:  90 / 100 g


La principal característica del aparato digestivo de los conejos es su gran longitud, más de 4 metros, y la envergadura del ciego. Los alimentos tardan en realizar el recorrido por el tubo digestivo entre 15 y 30 horas, dependiendo del horario de la comida y del tipo de alimento. Es muy necesaria la presencia de fibra en el alimento para el buen funcionamiento de la digestión.
El aprovechamiento del alimento en los animales siempre sigue esta cadena: mantenimiento de las funciones vitales – crecimiento – producción. Con esto notamos que si alimentamos mal al conejo, poco podemos pedirle que produzca, cuando ni siquiera a veces, puede llegar a completar nutrientes para el mantenimiento de sus funciones. Aquí es donde también notamos el porqué del mayor consumo en el invierno, ya que el animal necesita energía química (alimento) extra para el mantenimiento de su temperatura corporal, debido a las baja temperatura del medio y a que el conejo, como nosotros, es homeotermo (debe mantener constante su temperatura para el funcionamiento de su fisiología).

La alimentación de los conejos suele realizarse a base de alimentos balanceados compuestos granulados, dadas las ventajas de este tipo de alimento frente a los demás. Si se emplean forrajes verdes o secos (henos) se corre el peligro de fermentaciones, heterogeneidad de la dieta y parasitismo.

Ver cuadros explicativos al inferior de la página.



Composicion de los vegetales y sus productos

El alimento debe proveer los nutrientes que se requieren para construir y renovar los componentes del cuerpo animal y para formar sus productos tales como leche, piel y pelo, y debe suministrar la energía requerida por los procesos involucrados. Después del destete, la mayoría de los animales de granja obtienen sus alimentos a partir de los vegetales. El reino vegetal es la fuente original y esencial de la vida animal, ya que las plantas son capaces de utilizar la energía solar para formar las sustancias que nutrirán al animal; los vegetales almacenan energía y los animales la gastan.
Si lo que complementa o compone la ración son cereales en grano, se hará seguramente un desequilibrio la dieta; si se administra harina en seco se dificulta la apetencia, con el riesgo de que el polvo motive una problemática respiratoria y si se administra en húmedo, se pueden originar fermentaciones que pueden traducirse en trastornos de tipo digestivo, además de la proliferación de hongos.
El alimento granulado debe tener un diámetro que oscile entre los 2,5 y 4,5 mm., con una longitud de 6 a 12 mm. y no debe producir polvo. Si se adquiere en bolsas, se procurará evitar la humedad (contacto con el suelo y las paredes). Si se almacena en silos, estos deben limpiarse y desinfectarse una vez al año mínimamente.
Normalmente se utilizan dos tipos de alimento. Uno para los reproductores y otro para el engorde, en una alimentación que denominaremos doble. Sin embargo, aunque no se puedan satisfacer al máximo las necesidades, es mucho mejor distribuir en explotaciones no muy especializadas un solo tipo de alimento, para evitar stress en los engordes y facilitar el almacenamiento y la adquisición.



Alimento y producción

Las necesidades de una coneja lactante son elevadas, sobre todo por la producción importante de leche entre los 14 y 28 días después del parto: representa hasta un 70 % de las necesidades totales. Las necesidades de gestación alcanzan niveles importantes únicamente en los últimos 10 días antes del parto. Para una coneja híbrida de 4.25 kg., las necesidades totales de energía digestible están estimadas entre 950 y 1100 kcal/día.
El período crítico está entre el día 7 y 28 después del parto, cuando la lactancia es mayor. En este caso, la necesidad energética supera lo que puede ingerir una coneja: se necesitan reservas corporales para compensar el déficit energético. Se reconstituyen parcialmente estas reservas en la última semana antes del parto.
Las conejas jóvenes (con menos de 3 partos) tienen además que acabar su crecimiento, teniendo una capacidad de ingestión energética 15 – 20 % menor que las hembras con más edad. En este caso, las reservas corporales pueden no ser suficientes y el déficit neto de energía puede alcanzar un 25 % antes del parto siguiente, lo que perjudicará seriamente la productividad futura de estas hembras.

Para esto, se recomienda alimentar a las conejas con un potencial genético elevado con un alimento concentrado (> 2500 kcal), y un nivel de almidón superior al 18 %. En el ámbito del criadero, este tipo de alimento permite aumentar la longevidad de las conejas y reducir la tasa de reposición.
La concentración fuerte de los alimentos especiales para reproductoras impone trabajar con menos fibra y con altos niveles de proteína digestible equilibrados (PD) con el aporte de energía digestible (ED). El óptimo se sitúa alrededor de 12 g PD/MJ ED. El nivel de proteína tiene de hecho una influencia directa sobre los resultados productivos, como por ejemplo el número de destetados.

En el caso de los gazapos, entre el nacimiento y el destete, la fisiología y morfología del aparato digestivo, cambian considerablemente. La importancia del intestino delgado se reduce a favor del ciego. El desarrollo de la cecotrofia, se da juntamente con el comienzo de consumo de alimento sólido. En el caso del gazapo, la relación óptima entre proteína digestible y energía digestible, es de entre 10 y 11.5 g/MJ. En síntesis, podemos decir que la coneja necesita un nivel alto de proteína (>18%) y un aporte importante de proteína digestible en relación con la energía digestible (>12.5 g/MJ). En cambio, el gazapo no puede asimilar con la misma eficacia el almidón, cuyos aportes deben ser limitados (<14%). Por eso, se recomienda trabajar con menos proteína digestible (<11.5 g/MJ).





Autor: Dipaga Centro Cunícola


 

 

 


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