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Objetivo

Se revisan los principales componentes que afectan a los resultados de productividad, expresada como número de gazapos vendidos por jaula y año: la sobreocupación, la prolificidad, la supervivencia de los gazapos y el intervalo entre partos. En primer lugar se destaca la importancia de disponer de información propia y de comparación. Se incide en la importancia de la genética y el manejo de la alimentación sobre la prolificidad y la vida productiva, además de las consecuencias que tiene sobre la fertilidad y por tanto sobre el intervalo entre partos. Por último se analizan algunas características de ritmos reproductivos extensivos que reducen la productividad individual por unidad de tiempo, pero que podrían compensarse con menores tasas de reposición, menores mortalidades y mayor porcentajes de jaulas polivalentes con nido. Finalmente, se repasan algunos estudios sobre componentes principales en la producción cunícola y de cálculo de pesos económicos.

Palabras clave: Producción gazapos, Fertilidad, Prolificidad, Mortalidad, Ritmo reproductivo.



Introducción

Producimos conejos como actividad económica. El objetivo es vender el mayor número posible de gazapos de peso comercial con el menor coste dadas nuestras concretas condiciones de producción.
Nos centraremos en la productividad sin entrar en variaciones de precios (kilo de conejo y kilo de pienso, especialmente), ni de evaluación de tiempos.
La primera opción es, pues, incrementar el número de individuos estándar vendibles. Ello será función del número de conejas que seamos capaces de manejar con nuestras jaulas (sobreocupación), así como de la productividad colectiva de las hembras, habitualmente expresada como número de gazapos destetados por hembra (que se ha cubierto al menos una vez (Rafel, 2003)) y año. Por último, debemos superar la fase de cebo con el máximo aprovechamiento de pienso y la mínima mortalidad. Pero ¿sabemos qué es lo que debemos mejorar?¿sabe usted cuáles son los aspectos en los que debe centrar sus esfuerzos de mejora? A la primera pregunta es fácil responder si conozco como funciona mi proceso de producción, si tengo datos propios y si hay datos con los que compararme. A la segunda tendremos problemas para contestar, no sirve decir 'en todos'.
Un aumento de productividad suele (como norma general, pero no siempre) reducir el coste de producción, al repartirse los costes fijos entre un mayor número de individuos vendibles.



Componentes de la productividad individual de hembras preñadas

Una expresión de la productividad individual por parto sería Pi1 = NT x (1-M).

Siendo
  • Pi1 = número de gazapos vendidos en un parto.
  • NT = PROLIFICIDAD como número de gazapos nacidos totales.
  • M = mortalidad, aglutinando la mortinatalidad (MN), la mortalidad perinatal (MP), la del resto de la lactación (ML) y la del engorde (ME).
  • (1-M) = (1-MN)(1-MP)(1-ML)(1-ME).

Vayamos por partes.


NT - Prolificidad

La prolificidad, o número de nacidos, en un parto se puede expresar como nacidos totales o como gazapos vivos descartando la mortinatalidad. En los últimos años se ha observado en la síntesis de datos de gestión técnico económica en España un aumento de prolificidad asociado a un uso más generalizado de reproductores generados a partir de líneas seleccionadas, alcanzando promedios de más de nueve nacidos vivos (Ramon et al., 2003; Prieto y Gullón, 2005; Rosell y Pérez, 2005). Varios son los factores que afectan a la prolificidad de las conejas.
Ha habido experimentos para la selección indirecta a través de los componentes del tamaño de camada (tasa de ovulación y supervivencia embrionaria) o a través de caracteres semejantes (capacidad uterina, Argente et al., 1997 y Santacreu et al., 2005). También se han utilizado los esquemas de hiperprolíficas, con elevadas intensidades de selección para constituir líneas sintéticas con elevadas prolificidades (Cifre et al., 1998). Las últimas tendencias en la selección de líneas madre tienen como objetivo obtener hembras con vidas productivas más largas (Sánchez et al., 2004) o con menor mortalidad de la descendencia por su mayor homogeneidad de pesos al nacimiento (Garreau et al., 2004).



Genética - Cruzamientos

En los caracteres que tienen que ver con la aptitud tienden a observarse ventajas en los animales cruzados respecto al promedio de las poblaciones parentales, con mejores supervivencias de los gazapos cruzados (heterosis individual), así como mayores prolificidades de las hembras cruzadas. Esta ventaja puede ser reducida (ver Tabla 1), aunque en campo hay trabajos que informan de heterosis de hasta un 20% en el número de destetados (Brun y Saleil, 1994). Koehl y Bouvarel (1994) ya confirmaban la superioridad trabajando con 'híbridas' para fertilidad, prolificidad y viabilidad de gazapos. También parece existir heterosis para la longevidad (Piles et al., 2006).
Por el contrario, la falta de animales de reposición y los excesos en autorreposición conllevan importantes caídas de la producción, aunque suelen ser prácticas comunes en momentos de crisis sanitarias o de precios de venta (Gullón et al., 2002). La importancia de la reposición para presionar y forzar la eliminación de hembras es del mismo grado en manejos individuales para eliminar hembras poco productivas que en manejos por lotes, para evitar huecos por repeticiones (Gómez, 2003).
(Ver tabla al inferior de la página)

Es necesaria la planificación de la reposición, en términos de suficiente número de animales y de calidad genética y sanitaria contrastadas. El uso de abuelas y abuelos (animales o semen) de líneas maternales diferentes que producen las madres cruzadas (llamadas mestizas o mal llamadas híbridas) es una solución de multiplicación con garantías sanitarias y coste razonable. Un esquema de cruzamiento a tres vías ha sido la firme propuesta impulsada desde la Universidad Politécnica de Valencia y el I.R.T.A. (organismos españoles con programas de selección) (Baselga, 2004).



Recría y Edad a la primera cubrición

Si cubrimos a edad temprana penalizamos la vida útil y se aumenta la mortalidad en el primer parto (Torres y Torres, 1996), pero no vale la pena esperar más allá de los cuatro meses y medio si trabajamos con animales de formato medio.
La restricción de la alimentación de las conejas durante la recría permite aumentar la capacidad de ingestión de las conejas en la primera lactación con mayor número de nacidos vivos (Rommers, 2003). Según Pascual et al. (2002), la recría con raciones fibrosas favorece la ingestión durante la lactación, produciendo más leche y destetando camadas más pesadas (Cervera et al., 2001), aunque no afecta al tamaño de camada o a las bajas durante lactación.



Relación positiva fertilidad / prolificidad

En monta natural, asumiendo que controlamos la receptividad, las conejas que presentan más repeticiones (3 cubriciones) tienden a tener menor tamaño de camada (-0,4 gazapos) que las que sólo tuvieron una cubrición o dos, salvo en las de primer parto en que no se apreciaron diferencias (Gómez, resultados no publicados).
En inseminación, al asegurar la ovulación, bajas fertilidades del lote suelen ir asociadas con menores tamaños de camada, por problemas de calidad espermática, como puede ocurrir en procesos de congelación-descongelación (Mocé et al., 2003).



Monta / IA.

Se han descrito problemas de prolificidad con el uso de machos que presentaban problemas de fertilidad o defectos genéticos, pero más aún en inseminación cuando las dosis presentaban bajas concentraciones (p.ej. menores de 4 millones/ml, Viudes de Castro y Vicente, 1997) o problemas de conservación (p.ej. refrigerado a más de 72 horas, López y Alvariño, 1998) o graves errores de aplicación de las dosis (Segura et al., 2004). En los centros de inseminación se deben verificar los parámetros de calidad seminal antes de la expedición de las dosis y, si fuera posible, a pie de granja, dada su relación con la fertilidad (Lavara et al., 2005).



Efectos estacionales y condiciones de los alojamientos

Se puede observar variación en los tamaños de camada relacionada con el período (estación del año), principalmente debido a causas térmicas: exceso de calor en verano, frío en invierno y saltos térmicos diarios puntuales en otoño y primavera. Todos ellos provocan reabsorciones embrionarias, pérdidas fetales o ambas (Rosell, 2000). El control de la temperatura requiere buena calidad en el aislamiento (especialmente en cubiertas) y ajustes de ventilación (ya sea natural o forzada), además de sistemas de calefacción y de refrigeración (p.ej. paneles evaporativos).



Nº parto (y edad)

Los cunicultores saben bien que las conejas tienden a producir tamaños de camada menores en sus primeros partos. La prolificidad media puede parecer aparentemente baja cuando la tasa de reposición es muy alta, al ser mayor el porcentaje de primeros partos en la explotación. Se puede descubrir de un vistazo separando los datos de primeros partos del resto. Pueden existir diferencias notables entre granjas en la distribución del numero de partos que alcanzan las conejas.
Si es posible, debería darse un trato especial a las hembras de primer parto, dado el balance energético y mineral negativos durante la lactación agravado con una gestación, recomendándose, incluso, la cubrición postdestete (Xiccato, 1996). Aunque Fortun-Lamothe y Bolet (1998) no encontraban relación entre el estado corporal o el balance energético de las primíparas y su comportamiento reproductivo en segunda gestación (ni en tasa de ovulación ni en supervivencia fetal). El solape gestación-lactación conlleva una menor producción de leche (Parigi-Bini y Xicatto, 1993), penalizando la supervivencia y el crecimiento de los gazapos. Se puede producir un efecto negativo sobre la segunda camada tras primeras camadas muy prolíficas. Con datos de una línea seleccionada por crecimiento (Gómez et al., 2000), la regresión lineal era positiva entre primero y segundo parto con nacidos vivos hasta 9 (+ 0,22) y era negativa considerando los que tenían primeros partos con 10 o más gazapos (- 0,18).



Efecto alimentación

Dada la importancia de este aspecto, se ha organizado en este mismo simposio una sesión sobre
Alimentación de la coneja reproductora.
En lactación y, sobretodo si se solapa con gestación, se produce un balance negativo de lípidos, energía y Minerales, con aumento del porcentaje de agua de la coneja (Parigi-Bini y Xicatto, 1993). Ello puede conllevar consecuencias nefastas sobre el tamaño y peso de la camada al nacimiento en el siguiente parto (más de un gazapo vivo) y viabilidad de dichas camadas, al presentar los gazapos menos depósitos grasos.



Sanidad hembras

En la revisión previa a la monta o inseminación deben eliminarse los animales con signos clínicos, mamitis y mal de patas, entre otros (Rosell, 2003).


Tabla 1: Número de nacidos vivos y tamaño de camada al destete en dos líneas y en las correspondientes hembras cruzadas.


 


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