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Enterotoxemia-colibacilosis

Los problemas digestivos en cunicultura, ya sea en la fase de lactancia o engorde, y, en menor grado de los reproductores, son la principal causa de pérdidas económicas en la actualidad en explotaciones industriales.
Las diarreas pueden ser causadas por una diversidad de Microorganismos, pero los principales a mencionar son coccidios (parásitos) y Escherichia coli, Clostridium y Salmonella entre las bacterias.
El nivel de gravedad de ciertas problemáticas está relacionado con las condiciones higiénicas y sanitarias de la explotación. La enfermedad no siempre está amparada por la presencia del germen infeccioso, ya que por sí sólo este muchas veces no está capacitado para producir la patología en el animal, si no estuviera coadyuvado con otra causa. La distinción entre infección y enfermedad es de gran importancia. Hay animales sanos infectados por un microorganismo que se denominan portadores asintomáticos.


Los motivos de aparición de diarreas pueden estar ayudado por:
  • Falta de higiene.
  • Alta humedad.
  • Alimento de mala calidad o mal balanceado.
  • Stress.
  • Destete muy precoz en el caso de gazapos.


El control de las diarreas se realiza mediante la prevención: una eficaz higiene, la utilización de sulfas al destete, un muy cuidadoso manejo de los antibióticos para no producir resistencia en los Microorganismos y la utilización de alimentos de calidad. Con respecto a este último punto, es de vital importancia para evitar diarreas, la correcta proporción entre proteínas y fibra.

Con respecto a los patógenos, la virulencia de estos es el grado de poder de una cepa determinada de una especie bacteriana causante de la enfremedad. Esta será más o menos virulenta dependiendo de dos factores:
  • La capacidad de generar toxinas.
  • La capacidad de invasibilidad.


Las toxinas bacterianas se dividen en dos:
  • Exotoxinas: son toxinas excretadas por las bacterias durante el transcurso de su reproducción y aparecen en el medio circundante, desplazándose a menudo hasta los órganos que afectan como hígado, riñón, cerebro, etc., situados a menudo a distancia de las bacterias.
 
  • Endotoxinas: forman parte de la bacteria y no se liberan hasta la destrucción de la célula.



Colibacilosis

Es el principal agente implicado directa o indirectamente en la mayoría de los procesos digestivos en cunicultura industrial. Hay tres factores para comprender la colibacilosis: el estado inmunitario del animal, las cualidades de la cepa y su capacidad de generar enterotoxinas. Las cepas enteropatógenas causan directamente una fuerte destrucción de la mucosa intestinal, provocando diarrea y muerte del animal. Las cepas no tan virulentas, causan una destrucción menos grave de la mucosa intestinal, provocando únicamente un retrado en el crecimiento, peor índice de conversión y una diarrea pasajera, que cura espontáneamente en ausencia de factores complicantes o favorecedores.
Esta destrucción de mucosa puede generar una acumulación de nutrientes. Si se dan las condiciones favorables para Clostridium, esta se multiplica y desarrolla una enterotoxemia iota. La enfermedad puede ser muy rápida – 2/4 días – aunque puede llegar a los 10 días.
Las cepas de E. Coli, se pueden dividir a grandes rasgos en cepas neonatales, que afectan a los lactantes de 0 a 20 días de vida, y cepas de engorde que afectan desde los 21 a los 60 días.



Enterotoxemia

Los Clostridium son gérmenes que producen una serie de procesos patológicos que afectan a numerosas especies. Son bacilos generalmente móviles, anaerobios estrictos, la mayoría de los cuales producen exotoxinas. Su capacidad de esporulación les confiere una gran resistencia a las condiciones ambientales.
Aunque en teoría, un correcto manejo y una correcta alimentación podrían evitar la presentación de las enterotoxemias, su aplicación en la práctica es prácticamente inviable por lo que el riesgo estará siempre presente.
En conejos, la enterotoxemia más frecuente es la producida por Cl. Spiriforme, que se denomina enterotoxemia iota, por la toxina producida. Afecta a gazapos desde los 21 hasta los 60 días de vida, aunque su presencia a partir de los 50 días disminuye en forma drástica.

La bacteria necesita de una clara alteración de la flora o del medio intestinal para su proliferación, ya que si no hay factores favorecedores, no puede causar infección. Es muy característico su hallazgo en explotaciones que soportan tratamientos continuos con antibióticos. Su modo de acción es el siguiente: la exotoxina iota aumenta la permeabilidad de los capilares y hay una vasodilatación del riego sanguíneo en la zona próxima. A continuación se produce una hemorragia, edema de pared del ciego y pérdida de agua hacia el contenido intestinal. Se presenta en animales que están bien alimentados, por lo general los mejores de la camada.
Cursa con dos presentaciones: la típica, caracterizada por una parálisis intestinal, que comporta un acúmulo de gas en el estómago y el intestino, y la atípica, con una enteritis con diarrea. La putrefacción es muy rápida, característica de esta enfermedad, presentando los animales muertos apariencia de pelota. A la necropsia, el intestino está dilatado considerablemente por el gas acumulado y el ciego presenta congestión y hemorragias.


Factores favorecedores


a) Situaciones de ingesta excesiva: por animales muy voraces (por tolvas vacías en días previos) o por alimentos muy enriquecidos. Esta ingestión excesiva favorece la parálisis en la motilidad intestinal por indigestiones, que favorecen el crecimiento masivo de clostridios y enterobacterias.

b) Hipoperistaltismo intestinal y parálisis de motilidad: por cambios bruscos de temperatura y/o temperaturas bajas persistentes. En conejas gestantes con alta tasa de prolificidad también se puede originar hipoperistaltismo.

c) Modificación de la flora: cambios bruscos en la alimentación son uno de los factores de más riesgo en la aparición de enterotoxemias. También por medicaciones excesivas.

d) Alteraciones del pH o de la mucosa intestinal: debido a infecciones primarias de otros gérmenes, como E. Coli y coccidios. Los ácidos grasos volátiles ejercen un efecto de control inhibitorio sobre el crecimiento de E. Coli. Al aumentar el pH disminuye la concentración de AGV en el ciego y por lo tanto el efecto inhibitorio.

e) Animales inmunodeprimidos o con baja inmunidad: destetados de reproductoras enfermas.

f) Destetes precoces: por su fisiología intestinal inmadura. Flora intestinal no equilibrada y sistema inmunitario bajo.

g) Carga microbiana de la explotación muy alta: falta de vacíos sanitarios.

h) Alimentos desequilibrados: alimentos muy energéticos y sobre todo ricos en proteínas y/o almidones o pobres en fibra, hacen que llegue al ciego más energía de la necesaria, produciéndose un aumento de amoníaco en el ciego o directamente un aumento del pH.

i) Falta de confort: situaciones ambientales excesivamente húmedas, con corrientes de aire excesivas y cambios de temperatura.

j) Presencia de animales portadores: Los animales portadores son el reservorio de la enfermedad en el criadero.



Profilaxis

1) Profilaxis higiénica: Una de las primeras medidas a adoptar es la Limpieza de las jaulas, comederos, bebederos, nidos, etc. de forma rutinaria. De gran eficacia, no sólo técnica, sino también de manejo, es instaurar el vacío sanitario periódico de los galpones (trabajo en banda integral). Con ello, la Limpieza puede ser completa y se rompe el ciclo de contagio entre animales en distinto estado fisiológico. La presencia de pelos y telarañas en las instalaciones son un escondite perfecto donde se mantienen los gérmenes patógenos. La desinfección es otra de las armas clave en la lucha contra los Microorganismos.

2) Profilaxis sanitaria: Concierne al respeto de las normas básicas de densidad de animales y el bienestar animal, así como de la inmediata eliminación de animales muertos. Un animal muerto sigue eliminando gérmenes en la misma medida o más que un animal enfermo.

3) Profilaxis dietética: Evitar los cambios bruscos de alimentación, sobre todo en el destete. A tener en cuenta también, es que las fórmulas de alto valor energético sitúan a los animales más fácilmente en situaciones críticas, aunque alimentos hipoenergéticos pero mal racionados son extremadamente peligrosos.

4) Profilaxis médica: El tratamiento con antibióticos siempre tendría que ser la última arma con la que intentamos controlar los procesos.


Autor: Dipaga Centro Cunícola
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